EL SIGNIFICADO DE CALCEDONIA

 

Nota Para el Lector

Queridos lectores,

La siguiente es un breve resumen de varios puntos definidos durante el Concilio de Calcedonia, 451 d.C. Tomo el tiempo de poner esto por escrito porque casi siempre que digo a alguien que soy de la Iglesia "Calcedon", me miran con una expresión de interrogación "¿Qué es Calcedon?"

Espero que aquí le puedo ayudar conocer algo más de la historia de la Iglesia y la razón que nosotros nos identificamos como Iglesia Presbiteriana Reformada "Calcedon".


Resumen traducido del libro "The Foundation of Social Order", por Rousas John Rushdoony, pp. 63-82

CALCEDONIA, fue el nombre de una ciudad en la Asia Menor, en el país que llamamos Turquía hoy. Esta ciudad fue el lugar donde se celebró el concilio ecuménico más importante de la historia en el año 451 d.C. Esta fecha es la más importante de la cultura Occidental. Uno de los resultados de este concilio fue el desarrollo del concepto de la libertad que ahora gozan todos los Occidentales. El Concilio de Calcedonia fue la mayor derrota del estatismo en la historia del hombre.

     El problema principal tratado por el concilio fue la definición de las dos naturalezas de Cristo y la unión de estas dos. Atrás el problema estaba la re-apariencia de la filosofía Helenística disfrazada del Cristianismo y el reclamo del estado de ser el orden divino en la tierra; ser la encarnación de la divinidad en la historia. La fe Helenista mantuvo un concepto radicalmente diferente del ser que la fe bíblica. La distinción cristiana entre el Ser no creado de Dios y el "ser" creado (el hombre) y el universo establece un abismo infinito entre los dos; un abismo que la naturaleza no puede salvar y que solamente puede ser salvado por la gracia divina, por la gracia para salvación y por la gracia que permite una unión o comunión con la vida, más no de la substancia. Para los griegos, igual para las religiones no cristianas en general, todo ser es un ser indiviso; las diferencias en ser son de grado y no de género. En esta gran cadena de ser, es cuestión de lugar en las escuela o grado de ser mientras para la fe cristiana la diferencia es una de un Ser no creado contra el ser creado y mortal.

     En términos de este prospecto griego, salvación no es un acto de gracia sino un acto de deificación de sí mismo. Más aun, la institución central de la historia llega ser el Estado, porque el Estado como punto más alto de poder en la historia manifiesta la encarnación divina del ser en el cuerpo político o en los que gobiernan o en la oficina. En varias formas, esta fe fue la superestructura de todo estatismo pagano. Así que el asunto literalmente fue entre Cristo o Cesar. En el principio de la era cristiana, el mundo fue confrontado con dos epifanías, uno en Belén y el otro en Roma. Cesar Augusto vio a sí mismo como "el salvador del mundo, que había venido." Cuando, en el año 17 a.C., "una estrella extraña brilló en los cielos, él vio que la hora cósmica había llegado, e inauguró una celebración de doce días de Adviento, que fue la proclamación clara del mensaje de júbilo de Virgil; "El punto decisivo de los siglos ha venido" (deificación del Emperador). La orden política encarnó y manifestó la divinidad inherente en el ser, y la salvación fue entonces en y a través este punto más alto de poder. "Salvación debe encontrarse en ningún otro salvo a Augusto, y no hay salvación en ningún otro hombre dado a los hombres por lo cual pueden ser salvos." (leyenda que se encuentra en la base de una de las estatutos de Augusto). El conflicto entre Cristo y Cesar está ineludible.

     Roma estaba muy dispuesto reconocer a la iglesia y darla un estado legal aprobado como una religión legítima si la iglesia al mismo tiempo reconociera la jurisdicción superior del Estado y de la orden política como la primera y verdadera manifestación de la deidad.

     Cuando el imperio abrazó la fe cristiana bajo el Emperador Constantino, en una variedad de formas la teología romana de estatismo se reafirmó. En verdad Cristo era en alguna forma divino, pero más que la iglesia, el imperio era reconocido como la voz de Dios. El reconocimiento de la iglesia por el imperio dio camino pronto a la persecución de la ortodoxia. El problema fue Dios o el hombre. Cristo o el Estado. ¿Quién es el salvador del hombre, y cómo se manifiesta la encarnación de la deidad?

     El Concilio de Calcedonia sesionó en el año 451 d.C. para tratar el asunto que llegó a enfocarse en un punto crítico, la cristología. Si las dos naturalezas de Cristo fueron confundidas, significaba que el camino estaba libre para divinizar a la naturaleza humana; el hombre y el Estado estaban potencialmente divinos. Si la naturaleza humana de Cristo fue reducido o rechazado, Su papel como el salvador encarnado del hombre es reducido o rechazado, Su papel como el salvador encarnado del hombre es reducido o rechazado, y el salvador del hombre es otra vez el Estado. Si su humanidad y su deidad no están en unión verdadera, la encarnación no fue real, y la distancia entre Dios y el hombre se mantiene tan grande como siempre. Si su deidad fue reducido entonces su poder para salvar es nulo.

     Esto fue el problema. La persona principal en esta crisis fue San Leo, o "Leo el Grande" quien escribió una carta renombrado, el "Tome" defendiendo la fe ortodoxa, que fue el menú del día. San Leo insistió en la integridad de la encarnación, hombre verdadero de hombre verdadero, y Dios verdadero de Dios verdadero, las dos naturalezas en unión sin confusión. Más aun, lo que Cristo asumió en su encarnación fue humanidad, y naturaleza (no la naturaleza pecaminosa del hombre caído sino humanidad sin deformación. El resultado de la carta ante el Concilio fue de aceptación aplaudida ampliamente. "Esta es la fe de los padres. Esta es la fe de los Apóstoles. Así creemos nosotros. ¡Viva la ortodoxia! ¡Anatema a aquel que cree de otra manera!

     Esta definición del Cuarto Concilio General o Ecuménico de Calcedonia continúa siendo la piedra de toque de la ortodoxia. Su influencia sobre la teología ha sido decisiva. Es por ejemplo imposible comprender a Juan Calvino aparte de su fidelidad a Calcedonia.

     Pero la influencia de Calcedonia en la filosofía y la política a sido grande también. La cultura Occidental ha sido casi en su totalidad producto de Calcedonia, y la continuación de la crisis en ambos, iglesia y estado, refleja su apartamiento de o su rebelión en contra Calcedonia.

     Calcedonia primeramente, separó la fe cristiana distintamente de los conceptos paganos y griegos en cuanto la naturaleza y el ser. Se aclaró que la cristiandad y todas las demás religiones y filosofías no pueden ser unidas. Lo natural no asciende a la divinidad o a la sobre naturalidad. El abismo es salvado por la revelación y encarnación solamente de Jesucristo. La salvación no es del hombre ni por ningún otro esfuerzo del hombre.

     Segundo, en rechazar la confusión de la humanidad con la divinidad, Calcedonia estableció un estándar en contra el río de misticismo pagano que buscaba precisamente la unión del divino con la substancia humana en un ser. Tal misticismo implícitamente hacía impertinente la obra de Cristo, y de veras Su misma persona, en que cada hombre se hizo potencialmente su propio Cristo a través la absorción mística en la Divinidad. La iglesia fue hecha impertinente también por este misticismo. Más que esto, Calcedonia evitó que las instituciones humanas profesan ser las encarnaciones de la deidad y unir los dos mundos en su existencia. El Estado fue reducido a un orden humano, subordinado a Dios, y le fue negado su reclamo antaño de divinidad para el cuerpo político, o para el que gobierna a su oficina.

     Mientras que prevalía el punto de vista pagano antiguo del ser, el Estado podría seguir siendo un orden divino-humano. La divinidad se hizo tan grandemente inmanente, o encarnada en el Estado que no había apelación más allá del Estado. El Estado fue, por lo menos en su día, el orden final. En este esquema de cosas, el hombre fue simplemente su animal político; él fue definido en términos del grupo, el cuerpo político. El hombre no tuvo ninguna transcendencia verdadera, ningún terreno de apelación contra el Estado. En esta condición la libertad no existía. El permiso del Estado para ejecutar ciertas áreas de actividades podría existir, pero no una libertad aparte de y más allá del Estado basada en la creación del hombre por Dios.

     Claro que, el Estado rehusó aceptar el ataque de Calcedonia. Los reclamos del estado se hicieron más sutiles y tomaron formas cristianas ostensivas. Esta lucha no está limitada a la época de los imperios, sino que la historia Occidental se caracteriza por las luchas de imperios y naciones contra la libertad de Calcedonia, estados buscando ser otra vez el orden salvador. Dostoyevsky dijo en su libro, The Brothers Karamazov, "No la iglesia llegando ser el Estado, sino el Estado llegando ser la iglesia, nota bien esto."

     En el Antiguo Testamente el sacerdote y el rey eran dos oficios separados. En 2 de Crónicas 26 el rey Uzías trató de ejecutar los dos oficios y Dios le castigó con la lepra. Los dos oficios no tienen una unión inmanente sino una unión transcendente. Porque la iglesia y el Estado son ordenados por Dios como ministros de la gracia y la justicia, y porque la gracia y la justicia descansan en la justicia, santidad y misericordia de Dios, su marco esencial de referencia es sobrenatural. Son unidos solamente en Cristo, quien declaró a Pilato que Su "reino no es de este mundo," (Juan 18:36), a saber, no tiene su origen en éste (sistema) mundo, que está en rebelión contra Dios, sino es más bien un reino eterno y divino, con su origen en el Dios Trino. En vez de un reino eterno, los estados paganos buscan un reino netamente histórico, a saber, un reino originado de la historia y manifestándose solamente la divinidad inherente en la historia.

     No solamente fue declarado por el Concilio de Calcedonia la realidad de las dos naturalezas "sin confusión, sin cambio" sino también la realidad de su unión, "sin división, sin separación." Los intentos de la teología del estatismo en divinizar a la naturaleza fueron declarados anatema, y así también el intento de la teología de estatismo en disminuir la realidad de la encarnación.

     Jesucristo es hombre verdadero de hombre verdadero y así Ël es el nuevo y último Adán (1 Corintios 15:45), y Su iglesia es la nueva y redimida humanidad. Ser miembro en Cristo, como es presentada en los elementos de la comunión, Su cuerpo y sangre, es ser miembro de la humanidad nueva y redimida, destinada heredar la creación en Cristo. Los cristianos entonces son una raza nueva, a veces llamada "la tercera raza", a saber, suplantando las divisiones antiguas de Judío y Gentil, griego y bárbaro, romano y no romano. Esta nota resuma a través los escritos de San Juan Crisóstomo y Basil el Grande; "Adán es revocado, la maldición es anulada, Eva es libertada, la Muerte se murió, somos revividos. Así que, con himnos nosotros clamamos en voz alta; ¡Bendito eres, O Cristo nuestro Dios!" –San Crisóstomo.

     Las personas quienes llaman al universo a bailar con gozo por la encarnación, quienes conocen a si mismos como la humanidad nueva de Dios, atados a Cristo y Sus sacramentos para la comunidad de la vida con Su divinidad, no estaban listos doblar la rodilla ante Cesar como si fuera Cristo. En cambio ellos querían un estado Cristiano; iglesia y estado ambos subordinados a Cristo el REY.

     La teología de estatismo descansó sobre la primacía de la naturaleza como la voz y manifestación de Dios, y el punto más alto de poder de la naturaleza en la historia es el Estado. Esta teología estaba lista a acomodar a la gracia, dándola un papel subordinado, usando a la gracia para fortalecer a la naturaleza. Se creó el dialéctico—naturaleza : gracia, que fue el rival del dialéctico griego—forma ; materia y consecuentemente anticristiano. En tal teología, Cristo llega ser una base para sostener el estado en vez de ser el Señor sobre la iglesia y el estado. El resultado fue una teología política que sujetó la iglesia al Estado.

     Para una Cristología verdadera no es dialéctica sino trinitaria. No descansa sobre la dialéctica de la naturaleza contra la gracia, sino sobre la crisis moral; el pecado contra la gracia. La naturaleza caída está en necesidad de la redención. Cristo entra al mundo para establecer una humanidad nueva, creado por Él por Su poder regenerador y santificador, una naturaleza nueva, una que comunica con Él. Dios no está en guerra contra la naturaleza sino contra el pecado. En la humanidad redimida, Cristo domine sobre todas las cosas, el estado y la iglesia incluidos.

     En su forma moderna, la teología de estatismo va más allá. No solamente ignora a Cristo y la iglesia, sino comienza negar su derecho de existencia. Un terreno de batalla muy crítico es el asunto de impuestos. El estado moderno forma la posición de tener el derecho de cobrar un impuesto de la iglesia como un corpus politicum y después magnánimamente abandona este derecho sobre la base que la iglesia es una institución caritativa y no lucrativa. La primacía escondida es que la iglesia es sujeto al Estado y existe con permiso. Pero, EL RECLAMO TOTAL DE LA TEOLOGÍA DE CALCEDONIA HA SIDO QUE LA IGLESIA ES SUBORDINADA A CRISTO EL REY. Es un domino independiente, aun como el Estado, y no se puede cobrar impuestos por sus derechos extra-territoriales. Es un reino aparte con sus leyes aparte, y el Estado no tiene jurisdicción en su dominio. Como la Iglesia ni el Estado son Cristo, ninguno tiene derecho de soberanía sobre el reino de Cristo; solamente pueden ejercitar autoridad en la jurisdicción dado a cada uno de ellos por Cristo el REY.

     Para Calcedonia, Jesucristo, como la Segunda Persona de la Trinidad, reinó en el Cielo como Creador y determinista de todas las cosas aun cuando caminó sobre la tierra. "En el principio ere el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios ... todas las cosas fueron hechas por medio de Él y sin Él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho" Juan 1:1,3. En la Cristología el tiempo es gobernado por la eternidad, el hombre por Dios. La teología del estatismo sin embargo demanda que el tiempo gobierna la eternidad, y que el hombre gobierna cualquier dios que existe o mejor aún ser su propio dios. Cualquier teología que debilita la Definición de Calcedonia, debilita la primacía del Dios Trino sobre toda la historia, y cualquier teología que niega a Calcedonia debe por la fuerza afirmar a la historia como la primera área de determinación.

     El mensaje característico del modernismo es el evangelio social y la acción social. Modernismo es le teología del estatismo del hombre contemporáneo. Su evangelio, sus buenas nuevas, es que el estado tiene la respuesta a todos los problemas del hombre. Sea una carga del cuerpo o el alma, la pobreza, la depravación cultural, la salud mental, la enfermedad, la ignorancia, los problemas familiares y todo otro problema, el estado tiene un programa y un plan de salvación. La introducción de la Carta de las Naciones Unidas dice: "Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas determinados en salvar ..... ." La meta de la política hoy es mesiánica, rescatar al mundo, restablecer el mundo a la perfección por medio de la legislación de leyes y la teología. El problema del hombre no es visto como pecado, sino como ambiente no adecuado y esto la ciencia puede corregir. La meta de todo hombre de buena voluntad debe ser entonces legislación social. Más poder debe ser otorgado al Estado para poder realizar la CIUDAD DEL HOMBRE.

     Los padres en Calcedonia dirigieron su Definición contra "personas esforzadas en hacer sin efecto la predicación de la Verdad," y el propósito de Calcedonia fue "excluir todo mecanismo contraría a la Verdad." Para ellos el Concilio paraba o caía en términos de la Definición de la Encarnación. Cristo el Rey como el canon, un principio regulador, la ley, para la iglesia y el Estado y el negar la realidad de la encarnación sería también negar este principio regulador y la ley. El significado es claro, ningún Cristo, ninguna Ley. Los cánones preparados por Calcedonia descansaban sobre la Definición de Calcedonia en que ellos presuponían la realidad de la encarnación como es definida y por consecuencia, el poder atador de la Ley de Cristo. Un Dios que no es el Creador es extraño al universo; es de si mismo su propia ley evolucionando. Un Dios que es verdaderamente el salvador del mundo es por necesidad el Creador del mismo; Él lo hizo, y la única salud posible es su restauración a comunión con Él. Su ley entonces es el único principio regulador verdadero para el mundo.

     Los padres en Calcedonia, en notar la obra del Segundo Concilio Ecuménico, el primer Concilio de Constantinopla, en 381 d. C., refirieron a la fundación de la doctrina del Espíritu Santo como baluarte "contra los que buscan destruir Su soberanía." Una defensa similar estaba ahora en peligro, porque la unión sin confusión, inmutable, indivisible, inseparable significaba la soberanía de Cristo. Soberanía, deber y ley son inseparablemente unidos. La fuente de la ley en cualquier sistema no es solamente el local de la soberanía pero también el dios de aquel sistema. Solamente Dios es el soberano verdadero y la fuente verdadera de la ley. El feudalismo cristiano no tenía un concepto de Soberanía humana, y el feudalismo anciano, como una resurrección del feudalismo Protestante, comenzó con evitar la palabra soberanía. Su aplicación propia es a Dios solamente. En definir a Cristo como mismo Dios de mismo Dios, en unión verdadera pero sin confusión con hombre y entonces mismo hombre de mismo hombre, Calcedonia así declaraba que Cristo es la fuente verdadera y única del principio regulador, el canon, y entonces la palabra de Cristo fue instrucción y ley para el hombre, para la iglesia, el Estado y todo otro orden. En preservar la unión de la confusión, Calcedonia preservó el canon de llegar ser una realización potencial del hombre. Cristo como hombre, como el último Adán, guardó la ley perfectamente para manifestar Su obediencia perfecta como hombre a la ley de Dios. Cristo como Dios fue y es la fuente eterna del canon, siendo que, "Todas las cosas por Él fueron hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" Juan 1:3.

     Pero dijeron los padres, cualquier otra cosas más que este Cristo en unión perfecta sin confusión es "otra fe" y "el santo sínodo ecuménico define que nadie será permitido presentar una fe diferente, no escribirla, ni formarla, ni excogitarla, ni enseñarla a otros."

     Calcedonia hizo posible la libertad Occidental. Es posible hablar de la libertad verdadera como un producto de la fe cristiana, porque la antigüedad vio a la ciudad-estado o el estado imperial como la entidad religiosa, la manifestación visible de la orden divina. El Estado fue el Uno, la unidad del ser. Porque la vida del hombre fue comprendida por el Estado, la particularidad fue menos un aspecto del hombre como individuo que del estado, o los estados. El Uno y los Muchos fueron conocidos sólo en términos de las unidades políticas.

     En la fe de Calcedonia, el último Uno y los Muchos no pueden ser localizado en la creación, sino en el Dios Trino, UN Dios—Tres Personas (los Muchos), en Quien el Uno y los Muchos tienen su elemental por igual. Más aún, porque la teología de Calcedonia por su doctrina de Cristo, preservó la integridad de la Trinidad, sostuvo la respuesta Bíblica al problema del Uno y los Muchos. Cuando la unidad y particularidad (individualidad) son en su fuente última transcendental y fundadas firmemente en el Dios Trino, la realización de la unidad y individualidad del hombre es libertada de la presencia opresiva del Estado como el orden realizado. En el punto de vista cristiano, la vida del hombre no es comprendido sino solamente por el Dios Trino. La unidad del hombre es realizable solamente en Dios y Su reino; la individualidad del hombre es otra vez solamente realizable en y por Dios. Esto significa que el destino eterno del hombre es un destino predestinado y atado a la gracia del Ultimo Uno y Muchos, la Trinidad. Pero significa también que la vida presente del hombre es libertada de la predestinación del Estado. La realización del sí mismo del hombre no está en manos del Estado sino en manos de Dios.

     El Estado fue visto como un ministro de la justicia, Romanos 13:1-18; no podría reclamar ser el orden último y comprensible. El hombre como criatura de Dios, transcendió al Estado por virtud de su ciudadanía en el Reino Eterno de Dios.

     El Estado es, entonces, puesto bajo Dios; iniciativo en la historia es retirado del hombre y del Estado y dado a Dios; la encarnación del Estado es negado y hecho único en Jesucristo sin confusión de las naturalezas. El centro de la historia es más allá de la historia, y los cristianos son la nueva "raza escogida" de Dios en Jesucristo. (Tomado del sermón XXXIII,3, "Sobre la Fiesta de Epifania, III" de San Leo.

     Sobre la fundación de Calcedonia (las conclusiones del Concilio de 451 d.C.) la formación de la Cristología Bíblica, la libertad Occidental, fue constituida. La ignorancia y negligencia de Calcedonia ha sido la razón por la declinación de la iglesia. Voces extrañas en la cristiandad afirman la necesidad por la pertinencia cristiana, pero la pertinencia que ellos tienen en mente no es de Cristo y Su reino, sino la resurrección de la teología del estatismo pagano y los intentos por el Estado humanístico pagano en guiar al hombre al "paraíso de Dios." Pero la reducción del hombre a las dimensiones del Estado, a las dimensiones del tiempo y la historia, es la esclavitud del hombre, más no su libertad. La cristiandad necesita hacer eco de las decisiones de los padres en Calcedonia quienes, después de la declaración de la Definición, dijeron: "Esta es la fe de los Apóstoles. Por esta todos nosotros paramos; de este modo todos nosotros creemos." La alternativa es Cristo o Cesar, la libertad o la esclavitud, Dios o el hombre. ¿Es la salvación el hombre alcanzando al cielo o es el descenso de Dios a la tierra trayendo la salvación al hombre? ¿Es la palabra del hombre o la gracia de Dios? ¿Es Dios o el Estado quien salva al hombre? La respuesta de Calcedonia es enfáticamente por Dios y la libertad.

     La libertad Occidental comenzó cuando el realismo del Estado para ser el salvador del hombre fue negado. El Estado entonces, según las Escrituras fue hecho como ministro de la justicia. Pero, cuando Cristo ya no es el salvador del hombre, allí perece la libertad, porque el Estado es otra vez afirmado como Mesías. El hombre tiene problemas, y la historia es el registro de sus intentos para encontrar la salvación. El hombre necesita un Salvador y la pregunta es simplemente el escoger entre Cristo o el Estado. Ningún hombre puede escoger el uno sin rechazar el otro, y todos los intentos de hacer compromisos son desilusión.

     La Iglesia Apostólica universal (la Iglesia que comenzó con Pentecostés) y luego la Iglesia Protestante (la Reformación) aceptan solamente los primeros seis Concilios que defendieron la fe cristiana bíblica, de los cuales Calcedonia fue el número cuatro. Como hemos visto brevemente Calcedonia fue uno de los más importantes. Ahora, nosotros tomamos el nombre de "Calcedon" para identificar nuestra congregación local en tributo a la defensa de la fe de los padres de la iglesia en aquel entonces, y por el impacto que tuvo el concilio en la historia del hombre en la búsqueda por la libertad social política en Jesucristo, Señor y Salvador—la base de la libertad Occidental que gozamos hoy día.

     "i vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. ..... Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" Juan 8:31,32, 36. Por medio de Jesucristo el hombre es libertado del poder del pecado y es restaurado a su posición en la creación como señor de las cosas que Dios creó para él. La Verdadera Libertad es el dominio del hombre bajo el Señorío de Dios, Génesis 1:27,28. Por esto Jesús predicó que Su pueblo, la Iglesia, "recibirán la tierra como herencia" (Sermón del Monte).

     Todo lo que expresa la Definición de Calcedonia, la doctrina de la Trinidad y la Cristología particularmente, es fiel interpretación de las Santas Escrituras y esto confirmamos como nuestra fe con las palabras de los padres: "Esta es la fe de los Apóstoles. Por esta fe todos nosotros paramos; de este modo todos nosotros creemos."

¡A DIOS LA GLORIA!

RVDO. WILLIAM H. FARR

IGLESIA PRESBITERIANA REFORMADA "CALCEDON"

BUENA FE, LOS RIOS

www.calcedon.org